La belleza y la memoria

Estas obras expresan la diferencia entre mirar y evocar. En nuestra memoria el escenario donde se han visto las cosas se desdibuja o desaparece y se recuerda casi exclusivamente el contorno y color de la cosa evocada.

31 obras
Volando la cometa
Nene caminando (boceto)
Azucenas
Niña jugando
Lirios o calas
Niña caminando
Memoria de las montañas
Trompeteros (1)
Cactus (1)
Don Pedro (2)
Granado (2)
Baladre blanco (2)
Ciruelas, peras, hojas de hiedra y flores
Gandúl
Zebrina (1)
Granado (1)
Lirios rosas (1)
Lirios rosas (2)
Trompeteros (2)
Coleu blumei
Rosas antiguas
Geranio rosa
Don Pedro (1)
Rosas (2)

Que cosa más extraña es la memoria. A los desmemoriados como yo nos asusta su condición caprichosa que hace desaparecer, engullidos por la oscuridad de la amnesia, detalles de nuestra vida que en un momento nos parecieron importantes. No recordar es como no ser.

De todas las imágenes que vemos, la memoria solamente nos devuelve, fragmentados, retazos de realidad que, como destellos de luz en la oscuridad, nos hacen capaces de contemplar, fuera del pulso del tiempo, pequeñas maravillas que centellean con especial luminosidad dentro de nuestro cerebro. Y más que su visión, generalmente lo que recordamos es la cosa en si, identificándola por su color y contorno, produciéndonos una suspensión temporal que nos hacer rozar la eternidad.

Un cuadro puede ser a veces una ventana abierta a escenas de la vida, pero siempre es una superficie donde el artista reescribe mediante signos su particular memoria. Y si algo ha de perdurar ¿por qué no desear que sea hermoso?

Carmen Marcos