Ejercicio de confinamiento nº 31. El rapto de Proserpina (Rubens)
Ejercicio de confinamiento nº 31. El rapto de Proserpina (Rubens), 2020
Sobre la obra de P.P. Rubens y taller “El rapto de Proserpina” (1636-37), óleo sobre lienzo. 181x271,2 cm. Museo del Prado. Madrid
Acuarela sobre papel.
30 cm. x 36 cm.

Proserpina o Perséfone era hija de Zeus, el dios de dioses y Deméter o Ceres, la diosa de la fecundidad de la tierra. Un día que Proserpina estaba cogiendo flores con sus amigas se alejó de ellas y de su madre en el momento en que Hades o Plutón, el dios del inframundo salía con su carro de un agujero en el suelo. Cuando vio a la joven Perséfone la quiso para él y cogiéndola por la cintura la subió al carro y se la llevo al reino de los muertos. Su madre Deméter la buscó inútilmente, su tristeza y amargura no tenía consuelo y más cuando se enteró que Zeus había dado su consentimiento. Entonces se refugió en la soledad y descuidó su tarea de proteger las cosechas, dejando secar las fuentes, olvidando también la necesidad de lluvia para que la tierra diese sus frutos. Se produjo una época de carestía y pobreza muy grande y los hombres se dirigieron a Zeus para pedirle que hiciese volver a Deméter. Zeus se lo pidió pero ella se negó si no volvía su hija. Entonces Zeus envió a su mensajero Hermes a tratar con Hades/Plutón que se mostró dispuesto a solucionar el problema, pero resultó que Perséfone/Proserpina ya había comido granada, símbolo del amor, y estaba efectivamente enamorada de Hades/Plutón. Pero Hermes era un gran negociador y consiguió convencer a Proserpina para que permaneciese tres meses al año en el inframundo con su marido y nueve meses en la tierra con su madre. Así Deméter/Ceres se alegra en primavera y hace florecer las flores para recibir a su hija, en verano ofrece los frutos y las cosechas a los hombres, y se entristece en otoño ante la pronta retirada de su hija que en invierno vuelve al inframundo y ella se queda quieta esperando la siguiente primavera.

En esta obra Rubens representa el momento en que Plutón sube violentamente a Proserpina en su carro mientras sus tres hermanas más famosas, Atenea/Minerva seguida de Venus/Afrodita y Artemis/Diana quieren impedirlo. Los amorcillos que sostienen las riendas de los caballos simbolizan la premonición de que ese rapto tendrá un final feliz.

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