El horizonte en la Crónica de Nurenberg (1493)

Categorías del artículo: Horizontes pictóricos

Primer día de la Creación. Ilustración del manuscrito datado en 1493, Crónica de Nuremberg, Manuscrito miniado de 1493 escrito por Hartmann Schedel. .

En nuestra cultura occidental las tradiciones evocan un principio creador que está por encima de todas las cosas, estando el horizonte presente en los mitos más primitivos, siempre ligado a la idea de fin e inicio de algo cósmico de gran importancia para el hombre.

En la cosmogonía griega al principio existía el Caos. De este Caos en algún momento nació Gea, la Tierra, y Eros, el amor fecundo. De ellos nació Urano, el Cielo, que era a la vez hijo y amante de Gea. Hesíodo (siglo VII a.C.) en su Teogonía nos cuenta cómo de Gea y Urano, nacieron los dioses griegos. En los días nublados, cuando estamos a campo abierto, no somos capaces de distinguir el Cielo de la Tierra porque Gea y Urano yacen uno sobre otro en un estrecho abrazo amoroso, tan íntimo que no sabemos donde comienza la Tierra y dónde el Cielo. Eros los mantuvo uno sobre el otro y de este abrazo, que duró millones de años, nacieron los primeros seres, las montañas y las colinas. Sin embargo, Urano no dejaba de torturar a Gea con su enorme falo. Gea pidió ayuda a su hijo más poderoso, Cronos, rogándole que lo castrara con una enorme hoz. Así lo hizo Cronos, segó el miembro de su padre Urano, castrando así al Cielo, que quedó para siempre separado de la Tierra.

Fresco de Giorgio Vasari y Cristofano Gherardi (sobre 1560): La castración de Urano. Sala di Cosimo I, del Palazzo Vecchio (Florencia). link.

Con su hoz Cronos creó una abertura o brecha entre el cielo y la tierra que permitió el comienzo del tiempo y de la historia humana. El horizonte es esta brecha que separa la tierra del cielo y el devenir humano de lo que fuere que existiera antes del tiempo.

En el Génesis (Sagrada Biblia. 13ª edición. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid MCMLXIII) se lee:

Al principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la faz del abismo, pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas. Dijo Dios: “Haya luz”; y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena, y la separó de las tinieblas; y a la luz llamó día, y a las tinieblas noche, y hubo tarde y mañana, día primero.

Dijo luego Dios: "Haya firmamento en medio de las aguas, que separa unas de otras”; y así fue. E hizo Dios el firmamento, separando aguas de aguas, las que estaban debajo del firmamento de las que estaban sobre el firmamento. Y vio Dios que era bueno. Llamó Dios al firmamento cielo, y hubo tarde y mañana, segundo día.

En esta ilustración que hemos escogido del manuscrito Crónica de Nuremberg se representa la mano de Dios separando la luz de las tinieblas, siendo el horizonte resultado de éste primer acto diferenciador de la vida.

Artículos relacionados

Los últimos románticos. El legado romántico en el siglo XX.
El camino de búsqueda de un lenguaje visual para expresar el sentimiento trágico de la vida que iniciaron los artistas románticos del siglo XIX lleva a algunos artistas del siglo XX a dar una vuelta de tuerca más a las características del paisaje romántico y transcendente, llegando a la más absoluta abstracción del expresionismo abstracto y del neoexpresionismo.
Horizontes transcendentes III. Víctor Hugo (1802-1885)
La búsqueda de fórmulas y procesos para comunicar conceptos y sentimientos era una de las constantes de los artistas románticos. Se recuperó la frase de Leonardo: "Cuando miras un muro viejo cubierto de suciedad, o la extraña apariencia de una piedra veteada, podrás descubrir cosas variadas, como paisajes...".
Horizontes transcendentes II. J.M.W. Turner (1775-1851)
Si las obras de Friedrich contemplan la Naturaleza eternamente en reposo convertida en algo místico, para Turner la Naturaleza es una fuerza en continuo movimiento y sus obras hacen eterno el instante.
Horizontes transcendentes (I). Caspar David Friedrich (1774-1840)
Los artistas románticos nos enseñaron a apreciar la belleza de la Naturaleza y a disfrutar con la contemplación del paisaje.
Los horizontes de Guardi. El mundo no sólo es redondo, se ve redondo
Guardi (1712-1793) utiliza el horizonte como signo gráfico que define la experiencia visual, representándolo como un arco, parte del límite de la visión natural, circular y panorámica, del ser humano. ¡Fantástico! sin duda.
Horizontes privados
En la Edad Media el arte abandonó por anticuado el estilo ilusionístico de la pintura grecorromana y adoptó nuevas estrategias, pues ya no pretendía ser la transcripción gráfica de una experiencia visual, sino que se trataba de mostrar “la verdad” de las cosas.
Horizontes formidables
Desde tiempos inmemoriales el contemplar el horizonte desde un punto alto sigue siendo fascinante. Ejerce tanta seducción que es una de las características de los llamados deportes de riesgo. De cualquier forma continúa siendo placentero y emocionante cuanto más alejado lo veamos.
Cielos divinos
En el Renacimiento el arte se vuelve más naturalista buscando reproducir una experiencia visual y los cielos dejan de ser representados como una superficie abstracta, adquieren materialidad y se muestran habitados por seres celestiales de apariencia no muy diferente a la humana, apoyados en las nubes como si éstas fueran suelo sólido de ese espacio espiritual o místico.
El ojo divino y los horizontes celestes
Continuando mi última entrada en el blog sobre los “Límites del cielo” quiero proponer dos imágenes que no buscan ilustrar una teoría de cómo es o cómo funciona el Cosmos, sino que los horizontes celestes se han convertido en un recurso gráfico que nos remite a la inmensidad de la Creación y al Creador mismo.
Horizontes celestes. Los límites del cielo
La visión del cielo como una gran bóveda que cubre el mundo hunde sus raíces en el tiempo, en este artículo propongo una serie de imágenes que ayudan a comprender un tipo de iconografía antigua y no tan antigua.
El horizonte y Lawrence Alma-Tadema
Este pequeño grabado forma parte de la colección de un conciudadano y está previsto que se exponga, junto con más obras, en la muestra que organizará el Ayuntamiento y Museo Municipal de Jumilla y la colaboración de la Asociación Cultural Hypnos bajo el título "El grabado en las colecciones de Jumilla" cuando puedan utilizarse los espacios expositivos de la ciudad.
Horizonte y las "Carceri d'invenzione" de G.B. Piranesi (1720-1778)
La serie de grabados al aguafuerte sobre plancha de cobre "Carceri d'invenzione" (Prisiones imginarias) de Giovanni Battista Piranesi, reproducidos en serigrafías antiguas, forman parte de la colección de grabados de Evelio Miñano y está previsto que se expongan, junto con más grabados, en la muestra que organizará el Ayuntamiento y Museo Municipal de Jumilla, con la colaboración de la Asociación Cultural Hypnos, bajo el título "El grabado en las colecciones de Jumilla" cuando puedan utilizarse los espacios expositivos de la ciudad.
El cielo habitado. Fanes (siglo II a.C.)
Las bandas circulares desde tiempo inmemorial han representado las esferas celestes de la concepción geocéntrica del universo; también ilustran la creencia de que el cielo es una bóveda que nos envuelve, simbolizando así los límites del cielo.
El horizonte en La adoración de la Trinidad de Albrecht Dürer (1511)
Aunque en el Renacimiento los cielos todavía se consideraban de naturaleza desconocida y fundamentalmente distinta al mundo de aquí abajo, la confianza en la capacidad de comprensión del ser humano los despojaron de su significación siniestra, común durante el medioevo, para habitarlos con seres espirituales, generalmente gloriosos.
El horizonte y el Papiro de Jonsu-mes (siglo 10 a.C.)
El horizonte puede ser algo más que una línea que representa el límite de nuestro mundo visible también puede significar la frontera entre lo que es y lo que no es, simbolizando un límite temporal trascendente en el devenir humano.
El horizonte y Et sic in infinitum de Robert Fludd
En este artículo reflexiono sobre la representación de un Universo infinito en el que no cabe un horizonte.
El horizonte y Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Beato de la Universidad de Valladolid
En la decadencia del imperio romano el arte volvió a retomar su antigua tendencia esquemática olvidándose de sus referentes naturales para incidir nuevamente en los contenidos simbólicos, iniciándose un proceso de abandono del mimetismo que culminó en la Edad Media.
El horizonte y la pintura pompeyana. Narciso
Ovidio en La metamorfosis cuenta que Narciso era un joven bellísimo, al que muchas jóvenes desearon, aunque, dice Ovidio, “hubo en su tierna hermosura tan dura soberbia que ninguna lo conmovió”, ni siquiera Eco, que llegó a morir de melancolía y desamor.
El horizonte en Ovidio entre los escitas de E. Delacroix
Ovidio llevó una vida desahogada en Roma, repartiendo el tiempo entre la vida mundana y la composición de sus poesías. Pero en el año 8 d.C. esa existencia urbana acabó bruscamente. Augusto lo desterró a Tomis, a orillas del mar Negro, actualmente una pequeña ciudad llamada Constanza, en Rumanía. Ya nunca pudo volver a Roma, y murió desterrado y olvidado en el año 17 d.C.