Horizontes celestes. Los límites del cielo

Categorías del artículo: Horizontes pictóricos

Sphaerae celestis et planetarum descriptio (De Sphaera). Manuscrito en pergamino (h. 1470) conservado en la Biblioteca Estense de Módena. En: Edición facsímil en el formato original 24,2x17,2 cm. M. Moleiro Editor SA 1995. .

La visión del cielo como una gran bóveda que cubre el mundo hunde sus raíces en el tiempo, como en este “kudurru” babilónico (mojón o estela de piedra grabada) del siglo IX a.C. donde se representa una serpiente a modo de bóveda que enmarca los astros y las constelaciones zoomórficas (que todavía identificamos como signos del zodíaco) separando el mundo de los hombres de lo desconocido o la nada.

Kudurru del rey Marduk-Zakid-Shumi (851.828 a.C.). Hace unos años estaba en el Louvre pero ahora no lo encuentro en los fondos de dicho museo. La imagen es de entonces. La serpiente enlaza simbólicamente lo espiritual de lo material. Están representadas zoomórficamente algunas constelaciones como las Pléyades (siete puntos) y Capricornio y animales como el zorro. .

Fue la cultura griega la que por primera vez se propuso describir la arquitectura del Universo. Platón (427-347 a.C.) t Aristóteles (384-322 a.C.) lo concibieron como una gran esfera dentro de la cual, a modo de “matrioska” se encontraban de forma concéntrica otras esferas formadas por las órbitas de los astros que se observan en movimiento a ojo desnudo. En el centro, inmóvil, la Tierra, y a su alrededor, por este orden la Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno y la última, que las encierra a todas la esfera de las Estrellas Fijas, todo este Universo movido por un primer soplo divino. En la imagen principal de este artículo la Tierra está dentro de los tres elementos de los que se pensaba que se componía: agua, aire y fuego, después los cuerpos celestes.

He encontrado una representación del globo terráqueo en un fresco romano de Boscoreale (cerca de Pompeya) datado sobre el año 50 d.C. en el que se dibujan los paralelos y meridianos.

Fresco romano de Boscoreale (cerca de Pompeya) datado sobre el año 50 d.C. en el que se dibujan los paralelos y meridianos. link.

Este universo geocéntrico lo vemos representado en numerosas ilustraciones de la Edad Media, pues no han sobrevivido imágenes griegas. En esta representación del siglo XI la Tierra está dibujada según la concepción de San Isidoro de Sevilla (aunque nació en Cartagena): el agua simbolizada en forma de T separa los tres continentes conocidos entonces; arriba Asia, a la izquierda Europa y a la derecha África.

La Tierra dentro de siete esferas celestes, de Beda (672-735), De natura rerum, finales del siglo xi. Biblioteca Bodleiana, Oxford. .

Mientras los filósofos “pensaban” el Cosmos, la mitología, mezclando razón e imaginación daba al cielo forma de una gran esfera que el titán Atlas sostiene sobre sus hombros para que no caiga sobre los hombres. Una interpretación de este mito es el Atlas Farnesio, una escultura de grandes proporciones que se encuentra en el Museo Arqueológico de Nápoles, que constituye actualmente la más antigua representación del Universo. Estudios recientes han demostrado que el cielo con el que carga el gigante es un mapa fiel del que observó Hiparco en el siglo II a.C.

Atlas Farnesio, escultura de grandes proporciones solamente el diámetro del globo celeste mide 65 cm. Museo Arqueológico de Nápoles. link.

La idea de que en la Edad Media se creía que la Tierra era plana es una leyenda promovida en el siglo XIX causada por erróneas interpretaciones de textos clásicos y medievales. Pero han dado origen a imágenes curiosas que ilustran esta idea, como esta que incluye Flammarion en su libro “Atmosphére. Météreiologie populaire” de 1888. En este grabado se ve a un hombre que asoma la cabeza al borde del Cosmos representado como una gran cúpula bajo la que se extienden las estrellas y tras la cual está la gran maquinaria que mueve el Universo. El grabador para dar efecto de lejanía y monumentalidad a este motor sin precisar su forma, dibuja unas ruedas y semicírculos que escondidos a medias tras filas de nubes distribuidas en bandas que sugieren múltiples límites u horizontes, cada vez más lejanos.

Grabado ilustración de la obra de Camille Flammarion "Atmosphère. Métérologie populaire" (1888). link.

Así la representación de los cielos en bandas circulares es una simplificación gráfica de las órbitas de los cuerpos celestes y de la concepción geocéntrica del universo, formando parte del repertorio iconográfico medieval. La influencia del cristianismo fue cambiando esta iconografía, introduciendo la imagen de Dios, como por ejemplo en esta ilustración de N. Oresme donde Dios está en el centro y encima del Universo. Los semicírculos que representan las esferas celestes están dibujados como si estuvieran pintados en la parte interior de la cúpula. En este caso la Tierra, verde, está abajo y sobre ella los límites celestes; es decir sobre la Tierra primero la Luna seguida de mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno y las Estrellas Fijas, y sobre todo ello Dios Padre coronando toda la Creación.

Miniatura del Livre du ciel et du monde (1377) de Nicole Oresme (1323-1383). link.

Puede parecer que toda esta iconografía está obsoleta, sin embargo podemos ver la similitud gráfica y simbólica en esta obra de Antoni Tàpies, donde el horizonte, límite de un planeta imaginario, es un elemento más en el espacio metafísico de la pintura, en la que todos los signos gráficos nos remiten a una dimensión espiritual, del mismo modo que lo hacen algunas pinturas medievales como la anterior de Nicole Oresme.

Antoni Tàpies. Zoom (1946). Óleo y blanco de España sobre tela, 65 x 54 cm. Fundació Antoni Tàpies, Barcelona. Fuente: Fundació Antoni Tàpies. Barcelona. link.

Artículos relacionados

Los últimos románticos. El legado romántico en el siglo XX.
El camino de búsqueda de un lenguaje visual para expresar el sentimiento trágico de la vida que iniciaron los artistas románticos del siglo XIX lleva a algunos artistas del siglo XX a dar una vuelta de tuerca más a las características del paisaje romántico y transcendente, llegando a la más absoluta abstracción del expresionismo abstracto y del neoexpresionismo.
Horizontes transcendentes III. Víctor Hugo (1802-1885)
La búsqueda de fórmulas y procesos para comunicar conceptos y sentimientos era una de las constantes de los artistas románticos. Se recuperó la frase de Leonardo: "Cuando miras un muro viejo cubierto de suciedad, o la extraña apariencia de una piedra veteada, podrás descubrir cosas variadas, como paisajes...".
Horizontes transcendentes II. J.M.W. Turner (1775-1851)
Si las obras de Friedrich contemplan la Naturaleza eternamente en reposo convertida en algo místico, para Turner la Naturaleza es una fuerza en continuo movimiento y sus obras hacen eterno el instante.
Horizontes transcendentes (I). Caspar David Friedrich (1774-1840)
Los artistas románticos nos enseñaron a apreciar la belleza de la Naturaleza y a disfrutar con la contemplación del paisaje.
Los horizontes de Guardi. El mundo no sólo es redondo, se ve redondo
Guardi (1712-1793) utiliza el horizonte como signo gráfico que define la experiencia visual, representándolo como un arco, parte del límite de la visión natural, circular y panorámica, del ser humano. ¡Fantástico! sin duda.
Horizontes privados
En la Edad Media el arte abandonó por anticuado el estilo ilusionístico de la pintura grecorromana y adoptó nuevas estrategias, pues ya no pretendía ser la transcripción gráfica de una experiencia visual, sino que se trataba de mostrar “la verdad” de las cosas.
Horizontes formidables
Desde tiempos inmemoriales el contemplar el horizonte desde un punto alto sigue siendo fascinante. Ejerce tanta seducción que es una de las características de los llamados deportes de riesgo. De cualquier forma continúa siendo placentero y emocionante cuanto más alejado lo veamos.
Cielos divinos
En el Renacimiento el arte se vuelve más naturalista buscando reproducir una experiencia visual y los cielos dejan de ser representados como una superficie abstracta, adquieren materialidad y se muestran habitados por seres celestiales de apariencia no muy diferente a la humana, apoyados en las nubes como si éstas fueran suelo sólido de ese espacio espiritual o místico.
El ojo divino y los horizontes celestes
Continuando mi última entrada en el blog sobre los “Límites del cielo” quiero proponer dos imágenes que no buscan ilustrar una teoría de cómo es o cómo funciona el Cosmos, sino que los horizontes celestes se han convertido en un recurso gráfico que nos remite a la inmensidad de la Creación y al Creador mismo.
El horizonte y Lawrence Alma-Tadema
Este pequeño grabado forma parte de la colección de un conciudadano y está previsto que se exponga, junto con más obras, en la muestra que organizará el Ayuntamiento y Museo Municipal de Jumilla y la colaboración de la Asociación Cultural Hypnos bajo el título "El grabado en las colecciones de Jumilla" cuando puedan utilizarse los espacios expositivos de la ciudad.
Horizonte y las "Carceri d'invenzione" de G.B. Piranesi (1720-1778)
La serie de grabados al aguafuerte sobre plancha de cobre "Carceri d'invenzione" (Prisiones imginarias) de Giovanni Battista Piranesi, reproducidos en serigrafías antiguas, forman parte de la colección de grabados de Evelio Miñano y está previsto que se expongan, junto con más grabados, en la muestra que organizará el Ayuntamiento y Museo Municipal de Jumilla, con la colaboración de la Asociación Cultural Hypnos, bajo el título "El grabado en las colecciones de Jumilla" cuando puedan utilizarse los espacios expositivos de la ciudad.
El cielo habitado. Fanes (siglo II a.C.)
Las bandas circulares desde tiempo inmemorial han representado las esferas celestes de la concepción geocéntrica del universo; también ilustran la creencia de que el cielo es una bóveda que nos envuelve, simbolizando así los límites del cielo.
El horizonte en La adoración de la Trinidad de Albrecht Dürer (1511)
Aunque en el Renacimiento los cielos todavía se consideraban de naturaleza desconocida y fundamentalmente distinta al mundo de aquí abajo, la confianza en la capacidad de comprensión del ser humano los despojaron de su significación siniestra, común durante el medioevo, para habitarlos con seres espirituales, generalmente gloriosos.
El horizonte en la Crónica de Nurenberg (1493)
En nuestra cultura occidental las tradiciones evocan un principio creador que está por encima de todas las cosas, estando el horizonte presente en los mitos más primitivos, siempre ligado a la idea de fin e inicio de algo cósmico de gran importancia para el hombre.
El horizonte y el Papiro de Jonsu-mes (siglo 10 a.C.)
El horizonte puede ser algo más que una línea que representa el límite de nuestro mundo visible también puede significar la frontera entre lo que es y lo que no es, simbolizando un límite temporal trascendente en el devenir humano.
El horizonte y Et sic in infinitum de Robert Fludd
En este artículo reflexiono sobre la representación de un Universo infinito en el que no cabe un horizonte.
El horizonte y Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Beato de la Universidad de Valladolid
En la decadencia del imperio romano el arte volvió a retomar su antigua tendencia esquemática olvidándose de sus referentes naturales para incidir nuevamente en los contenidos simbólicos, iniciándose un proceso de abandono del mimetismo que culminó en la Edad Media.
El horizonte y la pintura pompeyana. Narciso
Ovidio en La metamorfosis cuenta que Narciso era un joven bellísimo, al que muchas jóvenes desearon, aunque, dice Ovidio, “hubo en su tierna hermosura tan dura soberbia que ninguna lo conmovió”, ni siquiera Eco, que llegó a morir de melancolía y desamor.
El horizonte en Ovidio entre los escitas de E. Delacroix
Ovidio llevó una vida desahogada en Roma, repartiendo el tiempo entre la vida mundana y la composición de sus poesías. Pero en el año 8 d.C. esa existencia urbana acabó bruscamente. Augusto lo desterró a Tomis, a orillas del mar Negro, actualmente una pequeña ciudad llamada Constanza, en Rumanía. Ya nunca pudo volver a Roma, y murió desterrado y olvidado en el año 17 d.C.